Dom. Nov 17th, 2019

Estado de Emergencia, Toque de Queda y Desobediencia Civil: ¿Qué rol debiese tener un (a) scout?

Por Javiera Arriagada.

              Somos un movimiento DE y PARA jóvenes, los que se han alzado y atrevido a desafiar a un Estado que desde hace 30 años ha venidos abusando de las personas más esforzadas y trabajadoras. Nuestr@s jóvenes, guías, scouts, pioneros, pioneras y caminantes sienten que no tienen nada que perder, han nacido en democracia, no conocían el toque de queda y no le temen a las fuerzas policiales ni militares. Gracias a nosotr@s (y otras instituciones) conocen y practican lo que es la democracia, la comunidad y el poder de sus decisiones, saben que si se organizan bien pueden crear actividades asombrosas, pueden juntar más dinero del que creían… pueden llegar a cualquier lugar.

              Son ellos quienes han comenzado esta lucha, pero no cualquier lucha… los scouts tenemos un sello personal: queremos dejar el mundo MEJOR de como lo encontramos, pero ¿cómo?

              Hemos aprendido a cuidar las cosas y valorar el trabajo, por lo que no encontramos sentido a hacer destrozos ni a saquear, pero nos motivamos a luchar enérgicamente por salarios dignos, acorde al esfuerzo de nuestros padres, madres, abuelos, abuelas y en línea con el costo de vida. 

              Hemos aprendido a proteger la vida y la naturaleza, por lo que condenamos fuertemente cualquier acto de violencia, venga de donde venga, especialmente cuando se trata de personas “indefensas” frente a personal armado. No destrozamos plazas ni parques, no quemamos plástico ni dejamos basura, es más, ayudamos a quienes después mandan a limpiar.

              Hemos aprendido a servir sin esperar recompensa, no nos cuesta asistir a quien necesita ayuda en las manifestaciones, a los heridos y damnificados… ¿necesitas un limón? Aquí tienes la otra mitad.

              Hemos aprendido a ser responsables y nada hacer a medias, por lo que no abandonamos nuestra lucha, por más difícil que se vea el panorama.

              Hemos aprendido a ser alegres, cordiales y optimistas, lo que nos da fuerza para no sucumbir ante la frustración e impotencia que genera el que nos pasen a llevar tan duro (como lo hace un policía cuando golpea a un joven de 16 años que podría ser de “tú” avanzada), y que nos hace creer que la violencia es la única vía, pues no… somos creativos y encontramos la forma de no perder el espíritu de que juntos lograremos que nos escuchen.

Hemos aprendido a compartir con todos, por lo que no juzgamos a las personas sin antes conocerlas, no condenamos al que piensa distinto, pero tampoco somos ciegos ni pasivos ante la desigualdad, promovemos los espacios de encuentro, de discusión y reflexión entre jóvenes para salir juntos a defender nuestros derechos.

Hemos aprendido a ser leales y dignos de confianza, leales con nuestros sueños a futuro y confianza en nuestros compañeros y en nosotros mismos, en que lograremos cambiar el mundo de una forma que nunca antes se ha visto.

Hemos aprendido a ser coherentes en nuestro pensamiento, palabra y acción, entendemos que no dejamos de ser scouts al momento de sacarnos el pañolín, es más, lo llevamos al cuello con orgullo en cada buena acción.

Y por último, porque no quiero dejar fuera a golondrinas, lobatos y lobatas… hemos aprendidos que niños y niñas también tienen voz, que no hay que dejarlos fuera y que son el color en una sociedad de blancos y negros, que debemos esforzarnos para que crezcan y disfruten efectivamente de un mundo cada vez mejor.

Hay scouts de todo color político, pero no hay un color político para ser scout, hay una forma especial de ver las cosas y ejercer la ciudadanía, esta es la que a mí se me ocurre… ¿y a ti?

Por Javiera Arriagada. Responsable de Grupo del grupo Guías y Scouts Valle de Robles de Buin (ex Cardenal Caro). Distrito Valle del Maipo. Región Metropolitana. Chile.