Mario Gómez, pintor: «Tengo el deber moral de mostrar el lado hermoso de la vida»

El pintor chileno Mario Gómez Vargas entró al Movimiento Guía y Scout siendo niño. Comenzó en el desierto de Antofagasta y  terminó en la zona central del país, en Talagante. Tanto siendo beneficiario como adulto educador vivió grandes experiencias que lo marcaron positivamente y que le enseñaron la importancia de vivir desde la austeridad, reconocer la obra creadora de Dios en la naturaleza y servir a los demás.

Dice que es feliz, y se le nota. Llegado el momento de decidir qué estudiar no dudó en dedicarse al Arte. En el programa Conexión PatioScout del domingo 28 de junio comentó que su familia «le dio los espacios para desarrollar su vocación» y que se la jugó por lo que quería. «En un retiro reflexioné sobre el tema y un amigo me dijo que ‘la única manera de ser feliz en la vida es desligarte del lado económico y seguir lo que uno quiere'», dijo. Siempre supo que quería dedicarse al Arte y que tenía que aceptarlo y así fue.

Con una carrera que le ha permitido mostrar y vender sus obras en diversos países, el pintor Mario Gómez trabaja de manera independiente y dice que algo que marca su obra es la naturaleza. «En mi trabajo busco expresar la bondad de la vida, la belleza, la felicidad en lo que uno vive», comenta al destacar que tiene su corazón «lleno de escultismo», pues siempre se ha sentido vinculado con el Movimiento. Debido a eso, y a lo que lo ha marcado el ser scout, siente que tiene «el deber moral de mostrar el lado hermoso de la vida».

Por lo mismo y ante la pandemia, Gómez comenta que ha tenido que reinventarse para poder continuar, especialmente en el trabajo pastoral que realiza. Antes hacía talleres de formación scout y ahora los hace en la Iglesia y a través de plataformas virtuales trata de mantener el  voluntariado de servicio que tiene como foco el apoyar, contener y acompañar a quienes se sienten más solos y complicados con la crisis sanitaria y social que vive el planeta. En ese sentido manifiesta que «el espíritu scout sigue presente al prestar un servicio permanente». Sabe de gente angustiada y atemorizada por lo que se vive y trata de aportar desde ese lado para construir un mundo mejor.

En una entretenida conversación Mario Gómez dio cuenta de los valores que aprendió de su familia y de cómo el ser scout le ha permitido actuar por los demás para tratar de dejar el mundo en mejores condiciones de como lo encontró.

Entre los recuerdos de su paso activo por el Movimiento, está el trabajo que Mario realizó en el Jamboree Nacional chileno del año 2002 cuando colaboró con el diseño y pintura del fondo de escenario que se utilizó en las ceremonias masivas del campamento que se llevó a cabo en Picarquín.

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